Inundaciones de Resistencia
El Gran Resistencia está sometido a un ciclo natural de crecientes que produce inundaciones de distinta magnitud y periodicidad. Obedece principalmente a causas relacionadas con situaciones pluviales y fluviales superiores a la media.

Las inundaciones están determinadas por cualquiera de estos tres factores, o por la su concurrencia: 1) crecientes del Río Paraná que producen cada año o algunos de sus afluentes. Las crecidas son cíclicas y dependen de las grandes lluvias en la cuenca superior; 2) lluvias del interior de la provincia que escurren por la cuenca del río Negro, que al encontrarse con el Paraná a mayor altura que su nivel de base, se desborda; 3) ciclos de precipitaciones en la ciudad (por ejemplo una lluvia de más de 200 mm en un día), que sería la más perjudicial y problemática si suceden junto a los factores 1 y 2.
Es muy fácil notar que si nuestra ciudad no estuviera defendida por las defensas y los dos diques reguladores, hoy prácticamente estaríamos inundados como en 1966. La problemática surgiría con lluvias muy intensas dentro de la ciudad con un panorama como el actual, con el Rio Paraná con mucha altura. Para esto están las bombas de desagote, se tendrían que dar o converger muchos factores juntos. Ante esta alternativa muy difícil, pero no imposible, ¿será que la capacidad de desagote de nuestras bombas están a la altura de las circunstancias expresadas?

Otra de las problemáticas que surgió con los diques reguladores son los problemas de contaminación del Río Negro. Y es aquí donde esta una de los asuntos más importantes de Resistencia: protegimos a la ciudad de un fenómeno cíclico, pero convertimos al Río Negro, cuyo curso de agua era profundo y caudaloso, surcado por barcos de hasta cuatrocientas toneladas, en un problema diario, un río a punto de morir, con un presente de aguas servidas y camalotes por doquier. De río se convirtió en una gran laguna y no va a faltar alguien que algún día pretenda rellenarlo para solucionar los problemas. Varios de estos datos fueron tomados de la Comisión de Desarrollo Urbano y regional de CLACSO.
Inundación de 1966
A pesar de no haber sido la de mayor registro en el hidrómetro de Barranqueras (7,40 m), la más perjudicial de todas las inundaciones que se registraron en el Gran Resistencia fue la de 1982/83 (registro 8,60 m). Y en la de 1905, cuando apenas la ciudad tenía 27 años, la altura del río en Barranqueras fue de 8,32 m. Otras muy perjudiciales fueron las de 1985/86 y 1992.
La de 1966, la que mayor perjuicio causó a la ciudad, se produjo cuando no tenía las defensas que hoy existen. Ocurrió entre febrero, marzo y abril de aquel año, casualmente los meses más lluviosos en la región.

En una noche lluviosa y triste, las provisorias defensas del Puerto de Barranqueras cedieron ante la gran masa de agua que arrastraba el Paraná, que prácticamente inundó las portuarias Barranqueras y Vilelas. El desastre fue de una dimensión excepcional: el agua llegó hasta las inmediaciones de Radio Chaco, desde donde se salía en lanchas o canoas para asistir a los inundados. El paisaje era dantesco.
Luego le tocó el turno a la ciudad de Resistencia y en este caso el Río Negro, como tantas veces, desbordó y aquellas lagunas lacustres que se encuentran en toda la ciudad se empezaron a conectar con el río y las partes bajas comenzaron a inundarse como en cualquier lluvia de más de 70 u 80 mm.
Solo que esta vez no iba a escurrirse en horas: pasarían un par de meses para que el agua se retirara. Llegó hasta una cuadra de la plaza y hasta la misma vereda de la Casa de Gobierno, la Municipalidad estaba cercada.
Dique Regulador: una de las mayores catástrofes

El 28 de julio de 1982 ocurrió lo impensado: poco después de las 15 colapsó el dique erigido en la desembocadura del Río Negro como parte de las defensas. El agua del Río Paraná ingresó. Dos horas más tarde el río había desbordado y en su recorrido inundaba barrios de Resistencia como el de Mujeres Argentinas (anteriormente Golf Club, en construcción), Villa Río Negro y otros.
Los días 23 de junio y 15 de julio de aquel año el nivel del agua en Puerto Barranqueras alcanzó un record histórico de 8,60 m. Como saldo negativo quedaban más de 10.000 evacuados alojados en distintas escuelas y albergues, con alivio de una atención permanente y la búsqueda de soluciones prontas para volver a tener viviendas normales.
Aquella larga y terrible inundación duró hasta julio de 1983, cuando luego del máximo de 8,60 m comenzó el descenso y terminó el flagelo. Tras el descenso de las aguas quedaba como saldo positivo haber superado con gran dignidad y esfuerzos extremos de trabajadores, funcionarios y vecinos, lo que fue un desafío de supervivencia para la comunidad, haciendo honor a su nombre.
Las defensas definitivas se iniciaron en 1983, con el “Plan de Defensas Contra Inundaciones del Área metropolitana del Gran Resistencia”.










